SISTEMA CONSTRUCTIVO con Bloques Ecológicos

INTRODUCCION

Proponemos la utilización de un material alternativo, bloque de tierra (arcilla) comprimido (BTC) sin adición de cemento, para la construcción de muros. La eliminación del cemento de la mezcla base del mampuesto BTC, responde fundamentalmente a dos razones, una económica por cuanto el precio del cemento encarece el costo del mismo y otra ambiental que tiene que ver con el impacto
que produce el proceso de fabricación del cemento, lo cual añade un costo ambiental al bloque de suelo-cemento, a pesar de tener mucho menor impacto ambiental que los ladrillos de tierra cocida, habida cuenta que el material es crudo.

Este mampuesto de tierra cruda elimina en su fabricación la etapa de cocción, que implica la mayor afectación ambiental, no sólo por la emisión de contaminantes a la atmósfera (con su correspondiente aporte al efecto invernadero) sino también por el consumo de recursos no renovables (leña de bosques nativos y gas natural) en la producción de las importantes cantidades de energía requeridas en el proceso, a la vez que elimina también el uso de aditivos artificiales (cemento, cal, asfalto, etc.) que también tienen un costo importante desde el punto de vista del ambiente.

Generalmente para la fabricación de los BTC se considera que las tierras con mucho contenido de arcillas no son aptas, debido a que para obtener resistencias aceptables se debe adicionar mayor cantidad de cemento que a las tierras arenosas. Esto se refleja por ejemplo en las Normas IRAM que especifican que para la fabricación de suelo cemento en caso de suelos arcillosos se debe adicionar hasta el 15% de cemento. Debido a esto quedan excluidos en la fabricación de BTC grandes cantidades de suelos, a menos que tengamos la posibilidad de adicionarlos con arenas o lo que es peor con mayor cantidad de cemento. Esto a su vez implica mayores costos económicos y ambientales.

La posibilidad de aprovechar la cualidad de las arcillas como aglomerante natural y evitar la adición de cemento al mampuesto, recurriendo a la estabilización por compactación y hacerlo mediante métodos que garanticen el cumplimiento de las premisas teóricas en fábrica o en obra, será el principal aporte que realizaremos, en concordancia con un nuevo paradigma de desarrollo de materiales de construcción más sustentables.

También se utiliza una máquina bloquera hidráulica manual, para obtener mayores presiones de compactación que las tradicionales a palanca.

ANTECEDENTES

El deterioro ambiental que viene agravándose en las últimas décadas en todo el mundo, afecta fundamentalmente a la naturaleza, a través de elevados niveles de explotación de los recursos naturales (incluyéndose en ellos el suelo fértil), contaminación de la atmósfera y agotamiento y contaminación de los recursos hidrológicos, todos ocasionados por la acción antrópica.

Como consecuencia, no sólo se alteran los ecosistemas, sino que en muchos casos se pone en riesgo la salud humana o se producen importantes pérdidas en la calidad de vida de determinados sectores.

Ante esta situación, los temas relacionados con el cuidado del medio ambiente empiezan a movilizar a importantes sectores, no sólo gubernamentales sino también de la propia sociedad civil y se comienza a pensar en una nueva forma de actuar hacia el futuro, basada en los principios del desarrollo sustentable, que está asumiendo un carácter estratégico en ciertos sectores de la producción, ayudándolos a conquistar nuevos mercados de una economía cada vez más globalizada.

Particularmente, el sector de la construcción es responsable de grandes aportaciones económicas y sociales a través de la producción de bienes y servicios. Históricamente, este sector ha requerido de grandes cantidades de materias primas y energía, lo que consecuentemente provoca grandes cantidades de emisiones gaseosas, líquidas y sólidas, contaminantes del medio ambiente.

En la Tabla 1 siguiente se analizan los potenciales impactos al medio ambiente de los productos de construcción, en general:

En la Argentina, el ladrillo cocido es uno de los insumos más utilizados en la construcción, sobre todo en las grandes ciudades, donde es prácticamente el único material empleado para los muros. Esos ladrillos se fabrican con arcilla y agua y son sometidos a cocción, utilizando energías no renovables (leña de bosques nativos, en el caso de los artesanales y gas u otro combustible en el caso de los industriales).

Los diferentes sistemas constructivos no han logrado reemplazar, a lo largo del tiempo, la utilización del ladrillo en la construcción, sobre todo en Latinoamérica. Esto se debe a dos causas fundamentales, una económica, ligada a los costos del mismo y otra cultural, vinculada a la identificación histórica de este material con un cierto "status". Su fabricación no demanda una tecnología sofisticada ni tampoco mano de obra calificada (Muller, M, 1997). Estas condiciones de consumo, como así también de producción, se mantienen en la actualidad debido a que no se están internalizando los costos ambientales de las externalidades producidas por la actividad a nivel de impacto ambiental.

Los efectos ambientales más importantes de esta actividad ladrillera son:
- Inducción de inundaciones.
- Cambios en el nivel freático (Nivel al que llega la zona de saturación del suelo por el agua)
- Peligro de salinización
- Alteración de ecosistemas
- En las zonas de explotación y tratamiento desaparecen la fauna y la flora.
- Contaminación de aguas subterráneas y superficiales.
Los ladrillos antes de ser cocidos en el horno, se dejan secar, ya moldeados, 2 días a la intemperie. Si durante esos dos días llueve, habrá un arrastre de material hacia los cursos de agua cercanos.

- Emisión de gases, polvo y partículas. La combustión de la leña produce dióxido de carbono, monóxido de carbono, vapor de agua y partículas finas en suspensión (hollín).
- Pérdida de tierras productivas.
- Transformación de estas áreas en zonas de relleno
- Inducción de erosión
- Alteración morfológica (cavas, montículos).
- Inestabilidad de pendientes.
- Impacto visual en el paisaje.
- Inapropiado uso del suelo una vez finalizada la actividad (basurales clandestinos).
- Impacto sobre las poblaciones humanas adyacentes (Gallego Valcarce, E: L. Valdillo Fernández, 1992).
- Ocupación de terreno por infraestructura e instalaciones.
- Emisión de ruido.
- Aumento del tráfico pesado.

Para evaluar medioambientalmente al sector de la construcción, se requiere reconocer, cuantificar y calificar tanto los recursos consumidos, como las emisiones generadas en las distintas etapas de los procesos.

La preocupación por la protección ambiental y los posibles impactos de los productos y servicios, ha llevado a desarrollar diferentes métodos para comprender mejor y evaluar estos impactos. Uno de ellos es el Análisis de Ciclo de Vida. El mismo ha demostrado una adecuada capacidad para valorar y evaluar los impactos potenciales al ambiente ocurridos durante el ciclo de vida completo de un producto o proceso. Además se presenta como una herramienta efectiva de apoyo a la gestión ambiental.

La importancia de esta forma de analizar los sistemas (desde la cuna a la tumba) surgió al comprender que un determinado proceso industrial podía parecer más limpio que otro simplemente porque transfiere la contaminación a otra región geográfica.

Siguiendo los criterios de selección de materiales medioambientalmente correctos planteados por Fábregas (1998) se podría decir que el bloque de tierra comprimida sin cemento cumple con todos los requerimientos:

Ahorro energético: en el proceso de fabricación principal del bloque sólo hay gasto de transporte de la tierra dentro de la obra, hecho habitual ya que la tierra es un material al alcance de casi todos los proyectos. Además, hay que considerar que si la tierra proviene de los trabajos de excavación de la propia obra, el gasto energético consecuente queda repartido. Por otra parte, térmicamente es un material muy ventajoso que presentará gran ahorro energético en la climatización.

Valorización de residuos: que implica no sólo la utilización de desechos de otras industrias, sino también la posibilidad de reciclado del propio bloque de tierra, una vez concluida su vida útil.



Tecnología limpia: durante el proceso de fabricación del bloque no se produce ningún tipo de contaminación, ni acústica, ni gaseosa ni térmica, sólo se producen los residuos de las mermas que son a la vez reciclables posteriormente como áridos y tierra inerte para construir nuevos bloques.

Ausencia de toxicidad: durante el transcurso de su vida útil el material no desprende ningún tipo de radiación ni producto tóxico.

Durabilidad: es un material durable y de fácil mantenimiento; no sufrirá el ataque de icroorganismos si se elige el revestimiento adecuado.

El impacto que provoca el bloque de tierra comprimida como árido, sobre la salud humana, proveniente del reciclaje durante su proceso de construcción, es nulo.

Ecológicamente el único impacto ambiental que se produce es el propio de cada uno de los materiales que entran en el proceso, ya que la fabricación es manual. La valoración del impacto sobre los recursos se encuentra en un caso similar, añadiendo la extracción de la tierra como explotación de recurso, pero siendo ésta mínima por la abundancia del material y las escasas exigencias en cuanto a composición del mismo.

Por último, la economía del material brinda una alternativa al déficit habitacional, sobre todo en los países de Latinoamérica, donde alrededor de 135 millones de personas no cuentan con una vivienda digna y por otro lado, plantea un acercamiento a una construcción más sustentable, primer postulado consagrado en el Programa Hábitat II.

Por la facilidad de fabricación es, además un material apto para la autoconstrucción o la construcción asistida, lo cual aumenta sus posibilidades de utilización en la construcción de viviendas para población de escasos recursos.

Desarrollo de máquina bloquera:
El desarrollo de la máquina bloquera para obtener BTC (bloques de tierra comprimida) sin adición de cemento, se basó en dos premisas básicas: la generación de la fuerza a través de un mecanismo hidráulico y un bajo consumo energético. Para ello fue pensada como una máquina lo más simple posible y de accionamiento manual. La tecnología hidráulica se introduce a fin de obtener grandes presiones con poco esfuerzo humano. El modelo se desarrolló para fabricar un sólo bloque por vez a fin de no perder presión al distribuir la fuerza en demasiada superficie.

Fuente: Parte del trabajo de Investigación titulado "Bloques de Tierra comprimida sin adición de cemento" realizado por el Ing. Fernando Galindez de la Universidad Católica de Salta

 

 

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